miércoles, 27 de mayo de 2009

Fue toda una odisea llegar a nuestro objeto de estudio...

Llegó nuevamente a nuestras vidas el famoso Proyecto Aula. Las noches de trasnocho y la saturación de trabajo ya se veían venir. Esta vez, quien lo mencionó por primera vez fue el profesor de Comunicación Social, Iván Sylva. En una de sus clases, nos puso a elegir una institución o empresa de la localidad con la cual deberíamos trabajar en el proyecto. La temática sería estudiar de qué manera las corporaciones influyen en el desarrollo local, y qué herramientas comunicacionales implementan para la consecución de esa idea de desarrollo. Aunque, Katerine Montoya, Luis Fernando Suárez y Aida Luz Henao, vimos fácil saber qué entidad y qué comunidad especifica estudiar fue toda una odisea.

Al principio relacionamos desarrollo con el almacén Éxito Caucasia, pues, su liderazgo empresarial a nivel nacional, su impacto socioeconómico en las comunidades en las cuales se establece y, desde luego, su amplio dispositivo de comunicación y difusión publicitaria, nos llenó los ojos. Pero la decepción fue grande. Nos cerraron las puertas en nuestra primera visita, sencillamente porque no había quien nos atendiera. El profe Carlos Augusto nos propuso cambiar de entidad, pues la ineficiencia de este almacén en cuanto a proporcionar información interna ya era conocida. Luego pensamos trabajar con CORANTIOQUIA, la entidad con la que estamos ahora, y con la comunidad de pescadores por su gran vínculo con el Rio Cauca, el mayor referente social del municipio; pero debíamos delimitar. Decidimos visitar la corporación para que nos facilitara información interna y sobre trabajos que hubiese adelantado con la comunidad en cuestión. La primera vez no nos atendieron; la información interna la conseguimos en su página en internet y la información sobre la comunidad si quedó en veremos. Al pasar unos días visitamos nuevamente la entidad, Oscar García, funcionario del área de Labor Social, nos atendió , se mostró algo interesado, aunque más afanado por asistir a la reunión en la que le esperaban. De la superficial charla, decidimos optar por la comunidad que en algún momento nos mencionó: la comunidad pesquera del barrio El Águila de Caucasia.

Siguiendo el proceso de la formulación del proyecto, requerimos mayor información, así que otra vez visitamos la entidad. ¡Oh sorpresa! No tenían mucha información acerca de la comunidad que habíamos elegido, pues fue trabajando otro asunto que la entidad tocó esta comunidad. Le pedimos su orientación y Oscar, amablemente, nos recomendó las comunidades pesqueras aledañas a los humedales de Rio Viejo o Rio Man, y afanosamente escogimos la de Rio Viejo. A los días, decidimos visitar esta comunidad y nuestras preocupadas madres, como si se hubiesen puesto de acuerdo, frenaron nuestro viaje con el argumento que por Rio Viejo habían caído muchos muertos. Como perros arrepentidos, nuevamente cambiamos de comunidad, eligiendo, finalmente, la comunidad pesquera aledaña a los humedales de Rio Man. Con ésta, nuestra experiencia ha sido casi inolvidable, mejor atendidos no pudimos ser por uno de sus miembros, Don Fidel, quien cariñosamente nos dio un paseo en las aguas que baña nuestro municipio mientras nos daba la entrevista, y, como si fuera poco, un mediano pescado que capturó mientras nos posaba, para nuestras fotos. Fue una experiencia, aunque algo duro al principio, reconfortante finalmente; porque nuestros objetivos fueron logrados.


En resumidas cuentas... Nuestra experiencia termina así...

Video grabado por los mismos protagonistas: Katerine Montoya, Luis Fernando suárez y Aida luz Henao en la canoa de uno de los pescadores de la comunidad a estudiar, don Fidel, que navegaba en las aguas del Rio Cauca cerca del puente de Caucasia el 22 de mayo del 2009 a las 11:15 de la mañana.

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